Los grandes predadores a veces no suele ser la mejor compañia.
En el capitulo anterior...
Experimenté por primera vez ese sentimiento del que tanto se habla: celos, en el gran sentido de la palabra; y, de nuevo, recordé lo que yo era, demasiado inocente, demasiado tonta e ingenua.
Ellos dos eran iguales, la misma aura oscura los envolvía a ambos. Parecía que se entendían a la perfección, seguramente no necesitaban palabras para averiguar las intenciones del otro y era muy posible que llevaran décadas juntos.
¿Acaso podía yo competir contra eso?
CAPITULO 49
Tuve que
apartar la mirada. Me dolía verle con ella, ver que le regalaba
la misma sonrisa impactante que a mí. Mi corazón se encogió. Oí a Candela reír.
Era más de lo que yo podía soportar. Me di la vuelta y me alejé de aquella
zona.
Por alguna
razón que desconocía, los cazadores más jóvenes se estaban reuniendo tras una
puerta en la que no había estado. Noté la mirada de varios chicos humanos fija
en mí. No se molestaron en apartar los ojos cuando me volví hacia ellos, lo que
me incomodó aún más, así que dejé el vaso y me alejé en dirección a esa zona
plagada de no vivos. Pero un brazo me cortó la entrada. Retrocedí un paso. Era
un hombre enorme.
-¿Edad?
-me preguntó con voz ronca.
-17 -dije
sin pensar.
-Entonces,
este no es lugar para ti, niña.
-No creí
que lo preguntaras en serio -bajé la voz-. Siglo XIX. -Él me recorrió de arriba
a abajo, evaluando la verdad de mis palabras-. Debería bastarte con el color de
mis ojos – mascullé.
-No es
suficiente.
-¿Y el
apellido Esposito? -insistí.
Alzó una ceja
con disimulo.
-¿Esposito?
-Estaba tan sorprendido como todos los demás.
-Aunque
no lo parezca. -Rió, pero se hizo a un lado-. ¡Caray! -exclamé nada más entrar.
Retrocedí
un paso, asustada; debía de haberme equivocado de fiesta. Todo era completamente
diferente: habían sustituido las lámparas por antorchas que colgaban de las
paredes y la música no era suave y melodiosa como en el resto de la casa, sino
algo casi escandaloso, más parecido al rock&roll, pero mucho más... ¿cómo
decirlo? ¿Salvaje?
No había rastro de los movimientos dóciles y elegantes de
las danzas que había contemplado minutos antes. Ahora, lo primero que había
visto era gente saltando
por los
aires.
Me alejé
del epicentro de aquella locura; en ese momento no me apetecía formar parte de ella.
-Vaya...
-susurró alguien a mi oído. Di un pequeño respingo-. Creo que acabo de encontrar
a la gran revelación de la noche.
Me volví
para ver de quién se trataba. Era un hombre joven, castaño claro y con ojos de color
negro intenso enmarcados por unas oscuras ojeras. Era mucho más alto que yo, incluso
más que Peter y, sin lugar a dudas, mucho más corpulento. Sus facciones eran
recias, cuadriculadas, pero atractivas.
Vestía de color pálido, con una
chaqueta larga y acampanada sobre un chaleco largo y bordado. Había algo en la
forma de mirarme y en el modo en que sonreía enseñando la mayor parte de su
dentadura que me obligó a retroceder un paso para
alejarme
de él.
-Creo que
alguien aquí no ha sido muy honesta con su atuendo -afirmó observándome de
arriba a abajo con detenimiento.
-¿Qué
quieres? -le pregunté dudando si dar otro paso atrás.
-¡Oh, qué
torpeza, no me he presentado! Puedes llamarme Victorio -dijo inclinando la cabeza
hacia delante a modo de reverencia-. Creo que ya conoces a mi joven y testarudo
hermano pequeño, Peter.
Vacilé.
Victorio... recordaba perfectamente lo que Peter me había contado poco antes sobre
él.
-Sí...
-Interesante
trato el que se traen entre manos -susurró, muy cerca de mí.
Oí su
corazón, lento pero potente, sus ojos cada vez eran más oscuros y siniestros.
Un repentino
dolor me subió por la espalda. Ya había escuchado bastante. A diferencia de
Peter, él sí que me provocaba un irrefrenable temor, seguramente por la forma
en que sonreía o por la delicadeza de su voz. Di media vuelta, pero me detuvo.
Miré su mano en
torno a mi antebrazo y luego a él.
-¿A qué
viene tanta prisa? -dijo riendo.
-Me están
esperando.
-Ambos
sabemos que no es cierto. Peter debería enseñarte a mentir; eso es algo que a él se
le da muy bien.
-¿De qué
estás hablando? -pregunté confusa.
Se acercó
de nuevo a mí hasta que su mejilla rozó la mía y me habló al oído.
-Confío
en que su pequeño acuerdo no impida que tú y yo podamos divertirnos algún día
juntos, señorita Esposito. No olvides... -murmuró exhalando contra mi cuello- que él no es
el único que puede matarte. -Se apartó un poco y sonrió-. Solo por si acaso.
Me
acarició el cuello con una de sus manos enguantadas y me besó en la mejilla. No
hubo cosquilleo ni ardor al rozar su piel contra la mía.
-Confieso
que torturar a indefensos cazadores no será lo mismo después de haberte conocido.
-Tomó mi mano y la besó-. Pensaré en ti, mi pequeña cazadora.
Continuara...
Y ahora?? Lali cada vez se mete en màs problemas, y peter a hará??
ResponderEliminarNnnoooo subi mas
ResponderEliminarQue onda con Victorio??? sfjkgsdfg quiero maaaaaaaaas!!!
ResponderEliminar@Camhii_Infante ♥
madre miaaa madre miaa k cacao mental me tengo ajaj pero me encanta maaasss
ResponderEliminarnoooooooooo, que onda?? Mas Mas Mas !! mucha intriga, mucho misterio.. me queres matar?
ResponderEliminarUuuu están buenísima apenas me iguale me encanta q genial esta hay cosas q no entiendo mucho pero se van aclarando d apoco
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